El estómago de Pau se apretó. —Bueno, simplemente
no puedo dejarte entrar —espetó.
—¿Por qué no?
—Ni siquiera te conozco.
—¿Estas bromeando?
—Rió—. Nos conocimos ayer. Estaba
en la habitación cuando me conociste.
—Sí, pero no te conozco. Ni siquiera conozco a Reagan.
—¿Vas a hacerla esperar afuera también?
—Mira… —dijo Pau —,
simplemente no puedo dejar a chicos extraños en mi habitación. Ni siquiera sé
tu nombre. Toda esta situación es demasiado abusiva.
—¿Abusiva?
—Tu entiendes —dijo—, ¿cierto?
Él dejó caer una ceja y
sacudió la cabeza, todavía sonriendo.
—No realmente. Pero ahora no quiero entrar contigo. La palabra abusivo me pone
incómodo.
—A mí también —dijo agradecidamente.
Se recostó contra la pared y se deslizó nuevamente hacia el
suelo, mirándola. Luego le tendió la mano. —Soy Pedro, por cierto.
Pau frunció el ceño y tomó
su mano ligeramente, todavía sosteniendo sus llaves. —De acuerdo —dijo,
luego abrió la puerta y la cerró tan rápidamente como fue posible detrás de
ella.
Agarró su laptop y sus
barras de proteína y gateó hasta la esquina de su cama.
Pau estaba tratando de caminar por su lado de la habitación,
pero no había suficiente piso. Ya se sentía como una prisión ahí, especialmente
ahora que el novio de Reagan, Pedro, estaba de pie haciendo guardia —o sentando
haciendo guardia, o lo que fuera— en el pasillo.
Pau se sentiría mejor si
pudiera simplemente hablar con alguien. Se preguntaba si era demasiado pronto
para llamar a Wren…
Llamó a su papá en su lugar. Y dejó un mensaje de voz.
Le escribió un mensaje a Abel. Hola. Uno menos. ¿Qué tal?
Abrió su libro de sociología. Luego abrió su laptop.
Después
se levantó para abrir la ventana. Estaba cálido afuera. Las personas se perseguían
una a las otras con pistolas Nerf en el exterior de una casa de fraternidad
cruzando la calle. Pi-Kappa-Luce-Raro-O.
Pau tiró de su teléfono y marcó.
—Hola —respondió Wren—, ¿cómo fue tu primer día?
—Bien. ¿Cómo estuvo el tuyo?
—Bien —dijo Wren.
Siempre se las arreglaba para sonar despreocupada
y tranquila—. Quiero decir, estresante, supongo. Fui al edificio equivocado
para Estadística.
—Eso apesta.
La puerta se abrió y Reagan y Pedro entraron. Reagan le dio a Pau
una mirada extraña, pero Pedro sólo sonrió.
—Sí —dijo Wren—. Solo me atrasó un par de minutos, pero
todavía me siento tan estúpida… Oye, Courtney y yo estamos de camino a cenar, ¿puedo
llamarte de vuelta? ¿O simplemente quieres reunirte con nosotras para almorzar
mañana? Creo que comenzaremos a encontrarnos en el Salón Selleck al mediodía.
¿Sabes dónde está?
—Lo encontraré —dijo Pau.
—Está bien, genial. Te veo entonces.
—Genial —dijo Pau, presionando
Terminar y colocando el teléfono en
su bolsillo.
Pedro ya se había tumbado en la cama de Reagan.
—Hazte útil —dijo Reagan, arrojándole una sábana arrugada—.
Hola —le dijo a Pau.
—Hola —dijo ella. Se mantuvo de pie ahí por un minuto,
esperando a que alguna clase de conversación sucediera, pero Reagan no parecía interesada.
Estaba revisando todas sus cajas, como
si estuviera buscando algo.
—¿Cómo estuvo tu primer día? —preguntó Pedro.
Le tomó un segundo a Pau caer en la cuenta de que le hablaba a
ella. —Bien —dijo.
—Eres de primer año, ¿cierto?
—Estaba haciendo la cama de Reagan. Pau se preguntó si planeaba
pasar la noche, eso no sucedería.
En absoluto.
Todavía estaba mirándola, sonriéndole, así que asintió.
5/5
Hoy estoy en buena y les subí 5 capitulos, bueno hasta el lunes a la tardecita o el martes después del mediodíaa no puedo subir porque me tomo minis-vacaciones.
Les dejo besos y espero algún comentario.
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