—Y ha funcionado muy
bien —dijo Pau, agitando su brazo
alrededor del dormitorio hacia las pilas de libros y posters de Simon en el armario,
donde metían toda su ropa sin preocuparse la mayoría de las veces de qué le
pertenecía a cada una.
Pau estaba sentada a los pies de la cama, tratando de no
parecer la ―Patética que Siempre Lloriquea.
—Esto es la universidad —insistió Wren—. El punto de la
universidad esconocer gente nueva.
—El punto de tener una hermana gemela —dijo Pau —, es no tener
que preocuparse por este tipo de cosas. Raros extraños que roban tus tampones,
huelen como a aderezo para ensaladas y te toman fotos con sus teléfonos
celulares mientras duermes…
Wren suspiró. — ¿De qué estás hablando? ¿Por qué alguien va a
oler como aderezo para ensalada?
—Como a vinagre —dijo Pau —. ¿Recuerdas cuando nos fuimos de
viaje en primer año, y que la habitación
de una niña olía a aderezo italiano?
—No.
—Bueno, era horrible.
—Es la universidad —repitió Wren, exasperada, cubriéndose la
cara con las manos—. Se supone que debe ser una aventura.
—Ya es toda una aventura. — Pau se arrastró junto a su hermana
y le sacó las manos de la cara—. Toda la perspectiva ya es aterradora.
—Se supone que debemos conocer gente nueva —insistió Wren.
—Yo no necesito gente nueva.
—Eso demuestra lo mucho que necesitas gente nueva.... —Wren le
apretó las manos—. Pau, piensa en ello. Si lo hacemos juntas, la gente nos tratará
como si fuéramos la misma persona. Pasarán cuatro años antes de que alguien
pueda incluso diferenciarnos.
—Todo lo que tienen que hacer es prestar atención. — Pau tocó
la cicatriz en la barbilla de Wren, justo debajo de su labio. (Accidente de trineo.
Tenían nueve, y Wren estaba en la parte delantera del trineo cuando golpeó el
árbol. Pau había caído a la nieve de la parte posterior.)
—Sabes que tengo razón —dijo Wren.
Pau negó con la cabeza. —No lo creo.
— Pau...
—Por favor no me hagas hacer esto sola.
—Nunca estás sola —dijo
Wren, suspirando de nuevo—. Ese es el maldito
punto de tener una hermana gemela.
—Esto es muy bonito —dijo su padre, echando un vistazo
alrededor de Pound 913, y poniendo un cesto de la ropa lleno de zapatos y
libros sobre el colchón de Pau.
—No es lindo, papá —dijo Pau con rigidez, de pie en la
puerta—. Es como una habitación de
hospital, pero más pequeña. Y sin televisión.
—Tienes una gran vista del campus —dijo. Wren se acercó a
la ventana. —Mi habitación da a un estacionamiento.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Pau.
—Google Earth.
Wren no podía esperar a que toda esa cosa de la universidad comenzara.
Ella y su compañera de cuarto, Courtney,
habían estado hablando durante semanas. Courtney era de Omaha también. Las dos se habían reunido y fueron
juntas a comprar cosas para el dormitorio. Pau se les unió de mala gana y trató
de no hacer pucheros mientras ellas escogían posters y lámparas de
escritorio a juego.
El padre de Pau volvió de la ventana y le pasó un brazo
alrededor de sus hombros. —Todo va a estar bien —dijo.
Ella asintió. —Lo sé.
—Está bien —dijo, aplaudiendo—. Próxima parada, Schramm Hall. Segunda
parada, pizza buffet. Tercera parada, mi triste y vacío nido.
—No pizza —dijo Wren—. Lo siento, papá. Courtney y yo vamos a
la barbacoa de primer año esta noche.
—Dirigió su mirada hacia Pau —. Pau debe ir, también.
—Sí pizza —dijo Pau desafiante.
Su padre sonrió. —Tú
hermana tiene razón, Pau. Tienes que ir. Conocer gente nueva.
—Todo lo que voy a hacer durante los próximos nueve meses es conocer
gente nueva. Hoy elijo pizza buffet.
Wren puso los ojos en blanco.
—Está bien —dijo su
padre, dándole a Pau palmaditas en el hombro—.
Próxima parada, Schramm Hall. ¿Señoritas? —Abrió la puerta.
Pau no se movió. —Puedes venir a buscarme después de dejarla —sugirió,
mirando a su hermana—. Quiero empezar a desempacar.
Wren no discutió, sólo salió al pasillo. —Voy a hablar contigo
mañana —dijo, sin voltearse a mirar a Pau.
—Seguro.
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