Pau dejó de mirarlo a los ojos por un momento. Parecía
cansado… y, sí, nervioso, pero él estaba intentándolo.
—Todavía me gustaría que consiguieras un perro —dijo.
—Nunca recordaría alimentarlo.
—Tal vez podríamos entrenarlo para que te alimente a ti.
Cuando Pau regresó a su habitación, su compañera de cuarto, Reagan,
seguía desaparecida. O tal vez se había ido otra vez, sus cajas parecían
intactas. Pau terminó quitarse la ropa, y luego abrió la caja de los objetos
personales que había llevado desde su casa.
Sacó una foto de ella y Wren, y la colocó en el tablero de
corcho detrás de su escritorio. Era de su graduación.
Ambas vestían túnicas
rojas y estaban sonrientes. Fue antes de que Wren se cortara el pelo....
Ella ni siquiera le había dicho a Pau que iba a hacer eso.
Sólo llegó a casa del trabajo, al final del verano, con el cabello corto. Se
veía increíble, lo que probablemente significaba que también se vería increíble
en Pau. Pero Pau jamás podría conseguir ese corte de pelo ahora, incluso si
pudiera reunir el valor para cortarse quince centímetros. No podía copiar a su
propia hermana gemela.
Luego, Pau sacó la foto enmarcada de su padre, que siempre había estado en su
cómoda. Se veía especialmente guapo en esa foto, tomada el día de su boda. Era
joven y sonriente, y tenía un girasol en la solapa. Pau lo puso en el anaquel
por encima de su escritorio.
También ubicó una foto de Abel y ella en el baile. Pau llevaba
un vestido verde brillante, y Abel tenía una faja coincidente. Era una buena imagen
de Cath, a pesar de que su rostro se veía desnudo y plano sin las gafas. Y era
una buena imagen de Abel, a pesar de que parecía aburrido.
Él siempre parecía un poco aburrido.
Pau probablemente debería haberle enviado un mensaje de texto a
Abel, sólo para decirle que había llegado bien, pero quería esperar hasta que
se sintiera más relajada y despreocupada. No podía responder sus mensajes. Si
contestaba toda de mal humor y melancólica, el mensaje sólo se quedaría allí en
su teléfono, recordándole lo arrastrada que era.
En la parte inferior de la caja estaban los posters de Simon y
Baz de Pau. Los puso en su cama con cuidado, algunos eran originales, dibujados
o pintados para ella. Tendría que elegir sus favoritos; no había espacio para todos en el tablero de
corcho y Pau ya había decidido no usar ninguna de las paredes, donde Dios y
todo el mundo se dieran cuenta de ellos.
Eligió tres…
Simon levantando la Espada de los Magos. Baz descansando en un
trono negro con colmillos. Los dos caminando juntos a través de hojas doradas girando, azotando en el viento.
Unas cuantas cosas más que quedaban en la caja: un ramillete seco,
una cinta que Wren le había dado y que decía: CLUB DEL PLATO LIMPIO, bustos
conmemorativos de Simon y Baz que había pedido en Noble Collection…
Pau encontró un lugar para cada cosa y luego se sentó en la
silla del escritorio de madera destartalada. Si se sentaba allí, de espaldas a
las paredes y cuadros desnudos de Reagan, se sentía casi como en casa.
2/5
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