viernes, 15 de agosto de 2014

Capitulo 6

El chico sentado en el escritorio a su lado utilizaba auriculares y concienzudamente movía la cabeza. La chica al otro lado de Pau seguía cambiando su cabello de un hombro a otro.

Cerró  los  ojos. Podía sentir sus escritorios crujiendo. Podía oler sus desodorantes. Solo saber que ellos estaban allí  la hacía  sentirse tensa y arrinconada. 

Si tuviera un poco menos de orgullo, podría haber tomado la clase con su hermana, ella y Wren necesitaban los créditos de historia. Tal vez debería estar tomando clases con Wren mientras todavía tenían un poco en común; no se interesaban en nada del mismo tema. Wren quería estudiar mercadeo, y quizás conseguir un trabajo en publicidad como su papá. 

Pau no podía imaginar tener ninguna clase de trabajo o carrera. Se había especializado en Inglés, esperando que eso  significara poder pasar los próximos cuatro años leyendo y escribiendo. Y tal vez los cuatros años después de eso.

De cualquier manera, ya había probado el curso introductorio para los de primer año, y cuando se reunió con su consejero en la primavera, lo convenció de que podía manejar la Introducción a la Escritura de Ficción en un curso de nivel junior. Era la única clase —tal vez la única cosa en  la universidad—  que Pau estaba esperando. La profesora  que  lo  impartía era una novelista de verdad. Pau había leído todos sus tres libros (sobre el descenso y la desolación en la América rural) en el verano.

—¿Por qué estás leyendo eso? —preguntó Wren cuando lo notó. 

—¿Qué?

—Algo sin un dragón o un elfo en la cubierta.

—Estoy diversificándome. 

—Shh —dijo Wren, cubriendo los oídos en el poster  de la película sobre su cama—. Baz te escuchará.

—Baz está seguro en nuestra relación —había dicho Pau, sonriendo a su pesar. 

Pensar en Wren en ese momento hizo a Pau buscar su teléfono. Wren probablemente había salido anoche.

Había sonado como si todo el campus estuviera festejando. Pau se sentía asediada en su habitación vacía. Gritos. Risas. Música. Todo viniendo de todas direcciones. Wren no habría podido resistir el ruido. 

Pau buscó su teléfono en su mochila. 

¿Estás despierta? —Envió.

Pocos segundos después, su teléfono sonó. 
-¿Esa no es mi línea? 

Demasiado cansada para escribir anoche —tecleó Pau —fui a la cama a las diez. 

Sonó. Ya descuidando a tus admiradores…

Pau sonrió. Siempre tan celosa de mis fanáticos… 

Ten un buen día.

Sí, tú también. 

Un hombre indio de mediana edad en una reconfortante chaqueta de lana entró en el auditorio. 
Pau bajó su teléfono y lo deslizó dentro de su bolso. 

Cuando regresó al dormitorio, se encontraba hambrienta. A este ritmo, sus barras de proteína no durarían una semana… 

Había un chico sentando fuera de su habitación.  El mismo. ¿Novio de Reagan? ¿El amigo de cigarrillos de Reagan?

—¡Paula! —dijo con una sonrisa. Comenzó a ponerse de pie tan pronto como la vio, lo que fue más de una producción de la que debería haber sido; sus piernas y brazos eran demasiado largos para su cuerpo.

—Es Pau —dijo.

—¿Estás segura? —Recorrió una mano a través de su cabello. Como si estuviera confirmando que estaba todavía desordenado—. Porque realmente me gusta Paula.

—Estoy segura —dijo categóricamente—. He tenido un montón de tiempo para pensar al respecto. 

Él se paró allí, esperando a que ella abriera la puerta. 

—¿Está Reagan aquí? —preguntó Pau.

—Si Reagan estuviera aquí —sonrió—, ya estaría adentro.
Pau apretó su llave pero no abrió la puerta. No estaba al tanto de esto. Ya estaba saturada de nuevo y otro el día de hoy. Justo ahora sólo quería acurrucarse en su cama extraña y ruidosa e inhalar tres barras de proteína. Miró sobre el hombro del muchacho.

—¿Cuándo llegará?

Él se encogió de hombros.

4/5

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